Me dejé llevar más del cómo que del qué. Y sus maneras esquivas, y apoltronadas no me convencieron. Y sentí pena de la angustia, la zozobra de unos dirigentes en blanco, acorralados, que se presentaron al Juntamento sin documentación ni argumentos. Y persistían en sus trece sin dejar el cargo ante la multitudinaria presión de los asistentes.
Inculpar de saboteadores a un grupo de comuneros por pedir explicación a sus representantes no es jugar honrado. Y acusarlos encima de ser ellos los culpables de que los gastos finales se encarecieran un 46% sobre su precio de origen es vileza, no es sensato. La verdad no tiene precio. ¡Algo tendrá que ver el Heredamiento por dar lugar a estos acontecimientos desatados que retardan la puesta en marcha de un sistema actualizado de riegos! ¡Tendrá que responder el Sindicato por no haber sabido adelantarse con su gestión honrada y valiente ante tanto mentidero, repito, yo no sé si cierto o torticero!
Más de seis horas tardé en depositar el voto. Y a mi vecino de la cola interminable le comento:
Este voto por su peso y por su aguante vale casi tanto como aquel otro con el que en el 76 tumbamos la dictadura.A pesar del olor a rancio de unos estatutos que postergaban la información, los ruegos y las preguntas, y no permitieron justificación previa del voto (un turno a favor o en contra de las Actas por aprobar), a pesar de la temperatura sicológica del ambiente, del cansancio, de las provocaciones incontenidas, el Juntamento se llevó a cabo. Y esto sí es un éxito de todos. A partir de hoy el curso de las aguas en el Heredamiento de Molina de Segura será limpio, fluido y nuevo. Eso espero.
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