jueves, 22 de octubre de 2026

Flor de almendro



Los colores dulces del alba empiezan a pintar el día.

No hay nada como los colores para describir las esencias de las cosas, su sentido más poético, real y profundo.

El color, es la mejor metáfora. Esta última frase no es mía. Se la robé, no me acuerdo, si a un pintor, a un sepulturero o a un poeta.

En El color que cayó del cielo de Lovecraft los moradores de un determinada ciudad ven caer una gran piedra junto al pozo de una casa. Su color es indescriptible, inexplicable, nada parecido a la rueda de los colores existentes. Es un color nuevo, nada que ver con lo que la ciencia óptica y el ojo humano conocen.

Esta mañana, al contemplar esta flor de almendro en la huerta donde vivo, no me he podido creer que el odio siga acampando en nuestros corazones.



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