lunes, 22 de junio de 2026

Quién el hombre, quién es la mujer y el sastre



Cosido a los días y atado al tiempo desgasto el traje de la carne que estrené hace ya algún tiempo. Comienzo el verano lo mismo que contemplé a mi madre cuando los funerarios cerraron la tapa de su ataúd. Los días pasan, se esfuman y desaparecen, ya nunca más volverán las estaciones del año. Nadie puede retornar el pasado. Si los días corren hacia adelante ¿cómo es que el tiempo queda atrás sepultado entre las ruinas pretéritas de mi recuerdo efímero? Los científicos han podido retrotraerse en el tiempo, y asistir y presenciar su inauguración primigenia, detectando hasta los ecos de las ondas del primer estallido del bing-bang.

Esta mañana en la casa de mi vecino andan los albañiles muy temprano –a las ocho en punto- dando fuertes martillazos para abrir un hueco, para hacer una escalera que comunique el sótano con el piso de arriba. El iceberg de sus vidas quiere emerger a su inalcanzable horizontalidad. 

La calma sosegada de este lunes perezoso se quiebra y se resquebraja con la martilla del tiempo, coyuntura que descuartiza a trallazos la silenciosa capa del subsuelo de mi conciencia. Estos furibundos ruidos podrán sobrevivir miles y miles de año, una eternidad viajando por el espacio sideral de un tiempo infinito; en cambio yo no podré conservar ni tan siquiera en un diminuto espejo un poco de luz de este azulado lunes de junio que se me escapa como tantos otros lunes, martes, miércoles, jueves...

¡Con tantos conservantes para vencer la caducidad de los alimentos que disponemos! ¿no habrá alguno capaz de clavar en la cruz del árbol de mi vida la eternidad de este momento? Diligente y laborioso me afano, construyo grano a grano la casa mi cuerpo de arena. ¿Para qué? Si luego al atardecer, la pleamar con sólo una insignificante ola destruirá toda mi esperanza.

Y hoy le agradezco a mi hermano lo que me dijo un día: ¿Sabes en qué se diferencia el hombre de los animales? No supe qué responder. Y él mismo me contestó: Que el hombre tiene esperanza.


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