lunes, 6 de abril de 2026

Neuronas descerebradas



Esta mañana leo El encaje roto, cuento de Emilia Pardo Bazán. Y esa idea de la importancia que la más irrelevante cosa, (el casual desgarrón del vestido de novia de Micaelita), tiene en el desarrollo de los grandes acontecimientos me saca de quicio.

Fue la cosa más tonta… De puro tonta no quise decirla; la gente siempre atribuye los sucesos a causas profundas y trascendentales, sin reparar en que a veces nuestro destino lo fijan las niñerías, las «pequeñeces» más pequeñas...
¿Cómo es es posible que una simple neurona desencaminada y rota en la cabeza de un idiota pueda acabar con un pueblo? Con lo fácil que hubiera sido cauterizar antes, sin daño colateral alguno, tan diminuta célula descarriada y loca. Pero por desgracia ya es tarde. 
¿Quién salvará a este chiquillo 
 menor que un grano de avena? 
¿De dónde saldrá el martillo 
verdugo de esta cadena?   
(El niño yuntero. Miguel Hernández)

 

1 comentario:

  1. "Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe." Apocalipsis.

    ResponderEliminar