jueves, 26 de marzo de 2026

En busca de nuestra animalidad




No conocía a nadie salvo a su gato

No sé si esto que me pasa será una rareza mía, o tal vez sea cosa común al resto de los mortales que como yo andamos cumplidos los ochenta. Cuando nacemos empieza nuestro crecimiento hacia el encuentro de nuestra humanidad. Pero una vez alcanzada cierta edad nos parecemos más a los simios aquellos de donde venimos. Personalmente tengo la impresión de que voy para atrás, hacia aquella era en la que los humanos éramos unos vulgares homínidos, gozosos y acoclados en medio de la naturaleza, atontados. Y así me sorprendo que cada vez más me parezco a los gatos, a las tórtolas, a los perros y a los gorriones. Como ellos, soy más reservado en el habla. Prefiero la escucha y la observación tranquila. Despreocupado. Es como si los humanos, llegado un momento tras haber consumido al completo nuestra humanidad, intentáramos regresar, encaminarnos hacia la reconquista de nuestra animalidad perdida.

Los muertos siempre rebullen en mi interior. Una turbamulta de manchas negras cabalgan por el firmamento de la tarde. Nubes de plomo se cuelan por mi retina, el agujero negro que engulle a mis animales queridos. Además de las almas de los polluelos muertos por la escarcha, veo a la bella alondra de las cuevas de la rambla, con quien como hormiga subterránea conviví un tiempo en amor y compañía. Veo también el rosal de la entrada de mi huerto, donde un gato ingenuo se posa todas las mañanas, y amable me muestra las flores de sus versos. Dibujaba y componía poemas para mi animalidad dormida. Era amigo de los gorriones y los perros. Un día amaneció muerto por un disparo de escopeta equivocado. Recuerdo que aquella mañana llovía. Siempre llueve cuando alguien se muere.

Miro ahora al Levante, por donde a las gallinas les rinde más el día. Ellas son de acostarse temprano. No entiendo que mi gato muriera tan joven, apenas cumplido los cinco años. ¡Arriba gatos de la tierra, en pie famélica legión! Cada vez me siento más animal. Un hombre en busca de su animalidad.




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