Chuan Tzu soñó que era una mariposa, y al despertar no sabía si era Chuan Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa que estaba soñando que era Chuan Tzu. (Zhuangzi)¿Acaso es posible el tiempo fuera de nuestro pensamiento? Un amigo en el que yo tenía mucha fe, un día, me dijo: cuando yo me muera, el mundo también dejará de existir. Por supuesto que me escandalicé de sus palabras. En aquellos días de mi juventud, para mí los años eran eternos, como aquella serpiente que alimentándose de ella misma conseguía vivir continuamente. Pensé en mis hijos, en mis nietos, en las persona que amo. Una vez que yo deje este mundo, ellos no morirán también conmigo. No es eso al menos lo que yo ahora deseo. Mi amigo me contradijo: ¿Y para qué te interesaría a ti saber de sus vidas, si tu mente ya no podrá tener conciencia de nada, estando como estarás, allá en el cementerio, criando malvas?
Los objetos fuera de nuestra percepción existencial se hacen impensables. ¿Hasta qué punto son de nuestra utilidad, si ya para entonces sólo seremos olvido y polvo? El rico moje de queso frito con tomate que anoche cené en casa de mi madre, hoy ya no me valdrá para comer. Al momento este en el que me encuentro ahora, por más que quiera, jamás podré volver. Me pasa lo mismo que a Pessoa: Siento el tiempo como un dolor enorme.

No hay comentarios:
Publicar un comentario