lunes, 13 de abril de 2026
Estatua de amor y mármol
Si yo te preguntara de qué te arrepientes, me contestarías: de agachar la mirada cuando con algún conocido de improvisto me encuentro. ¿Por qué esa manía tuya de no querer ser visto, pasar desapercibido por personas por ti ya conocidas? Cuando te diriges por ejemplo a un sitio habitual, siempre lo haces por calles distintas, para evitar así cruzarte con quienes por allí acostumbran pasar a menudo. Todo lo repetido, cualquier cara o cosa, nada más ser descubierta, por muy bella y gozosa que sea, enseguida te resulta tediosa y aburrida. Es más, al instante, por repetida e iterativa, la sientes odiosa. En cambio, esta misma persona, si por ti fuera observada a través de la intermediación de cualquier espejo, material transportador y lúcido, tal vez no sentirías rechazo alguno por ella. Ver sin ser visto. ¿Timidez, fetichismo, demencia o cobardía?
Será por eso que esquivas tu mirada. Endureces tus ojos de manera estúpida, hasta el punto de mirarme ahora con desgana. Y lo único que consigues con este mirar disuasorio, es que tú mismo me miras como a un animal huidizo y sin alma. Para volver a mirar con mirada clara, tal vez necesitemos nacer de nuevo, dejar de mirarnos, o mirarnos de otra manera. ¿Por qué ayer, nada más verme, te seduje tanto, y hoy ya no te resulto tan atractiva, y procuras escaparte de mis ojos?
Últimamente, poco a poco, notas que la manera del proceder de tus sentimientos está cambiando de raíz, de forma extraña. Sientes más aprecio y te identificas más con tus contactos virtuales (vía internet, redes sociales, plataformas), que con la presencia presencial y física de la persona con la que quieres estar. Ya nada es como antes. Andas como quien se hunde por tierras movedizas. Nada es consistente. Tiempos vertiginosos. Intentas cohesionar lo que sucede hoy con lo que sucederá mañana, y todo un mundo de locuras y despropósitos te cae encima como losa de camposanto.
Y te preguntas: ¿si no será este modo mediador y extracorpóreo en el que te ves abocado, la manera más común de amarse la humanidad en el futuro? Los medios virtuales están troquelando, no sólo nuestros hábitos de comportamiento, sino también el modo de ser de nuestro corazón, de nuestra propia conciencia. Y esta manera normalizada de llegar a sentir la amistad, las cosas, el amor... tal como ahora mismo lo hacemos, vis a vis, cara a cara, cuerpo a cuerpo, ¿acaso mañana no será - te preguntas-, un proceder raro, y hasta contra natura? El instinto básico de nuestra comunicación más profunda y gozosa, hoy se basa en nuestra unión física. Por medio de nuestro contacto corporal llegamos a lo más profundo de nuestro ser y entendimiento.
Pero puede que mañana no resulte ser así. A los enamorados sólo les bastará ver sus caras en una mera imitación o copia, para sentir su amor, los dos fundidos, en un sólo mineral de mármol cristalizado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario