
"Olvídese del mantenimiento. Consiga un jardín de ensueño"
El césped artificial más natural del mundo. La cultura de la insustancialidad y la apariencia. Vida de engaño y aparatosidad. Yo creía que en la complicidad surgida del cultivo y trato con las plantas, la esperanza y su tardanza, estaba la enjundia y la satisfacción del hortelano. Y ahora resulta que es más agradable pisar fibras acarbonatadas y sintéticas que andar sobre la hierba fresca, y que sentir como su reflexoterapia, humedad y ternura ablandan las callosidades del alma.
Café molido, zumo, enlatado tomate frito, morcillas vegetales, tocino de verduras. Ideal Chef Pro, que lo mismo te bate un huevo que te sirve una parrillada de carne a la brasa con sabor a galipote. El invento es la realidad camuflada. Y renunciamos al placer del proceso, la elaboración personal y el camino, a cambio del resultado final, rápido y perecedero, la meta sofisticada.
Llevado del luminoso y sugestivo anuncio entré en el "Palacio de la cocina". "Lo natural es lo mejor, y nunca podrá hacerle daño". El camarero adiestrado me ofrecía las delicatesses del menú del día. Y al reparar en aquella maceta preciosa de la entrada, con sus flores de plástico, su aroma a detergente sobre la rancia moqueta de verde falso, salí a escape. En mis oídos no cabían más mentiras.
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